Iglesia reformada siempre reformándose de acuerdo con la Palabra de Dios

Nuestras creencias

Afirmamos las cinco "Solas" de la Reforma Protestante:

Sola Scriptura: Sólo la Escritura es nuestra norma de fe y conducta.
Sola Gratia: Sólo la Gracia de Dios genera y sustenta nuestra salvación.
Sola Fide: Sólo por medio de la fe podemos ser salvos, y no por méritos humanos.
Solus Christus: Sólo por medio de Cristo y su obra en la cruz.
Soli Deo Gloria: Sólo a Dios la Gloria.

Suscribimos además las grandes confesiones de fe reformadas, en especial la Confesión Bautista de Londres de 1689, de la cual lo siguiente es un resumen.

1. Dios y la Trinidad

Creemos en un único Dios verdadero y que vive en tres personas: El Padre, el Hijo y el Espíritu Santo. Que es invisible, personal, omnipresente, eterno, independiente, inmutable, veraz, digno de confianza, todopoderoso, soberano, omnisciente, justo, santo, bueno, amoroso, misericordioso, paciente y benevolente.

2. Las Santas Escrituras

Creemos que Dios Todopoderoso ha revelado todo lo que es necesario para la vida y la salvación en los sesenta y seis libros de las Sagradas Escrituras, que son la Palabra de Dios. Toda la Escritura fue dada por inspiración de Dios y es infalible, inerrante, y suficiente, además de ser medidora última en cualquier controversia. Su autoridad se deriva de su Autor y no de las opiniones de los seres humanos.

3. La Elección

Creemos que Dios, antes de la fundación del mundo, eligió para su propia gloria a una gran multitud de hombres y mujeres para vida eterna como un acto de gracia libre y soberana. Esta elección no dependió en modo alguno de la previsión de la fe humana, la decisión, las obras o el mérito personal.

4. Adán nuestro representante

Creemos que Dios hizo a nuestro primer padre Adán perfecto, santo y recto. Él fue nombrado representante y cabeza de la raza humana, exponiendo así a toda su descendencia a la consecuencia de su obediencia o desobediencia, respecto a los mandatos de Dios.

5. La caída y sus efectos

Creemos que Adán cayó de su justicia original en pecado y trajo sobre sí mismo, y toda su descendencia, la muerte, la condenación y la naturaleza pecaminosa.

6. La incapacidad del ser humano

Creemos que está completamente fuera del poder del ser humano caído amar a Dios, guardar sus leyes, entender el Evangelio, arrepentirse del pecado o confiar en Cristo.

7. Cristo nuestro representante

Creemos que Dios envió a su Hijo al mundo, concebido de la virgen María por el Espíritu Santo, como inmutable y sin pecado; como Dios y como hombre nacido bajo la ley para vivir una vida perfecta de justicia en favor de su pueblo elegido.

8. La redención particular

Creemos que el Hijo de Dios murió en el Calvario para efectuar la propiciación, reconciliación, redención y expiación por su pueblo elegido. Dios dio testimonio de que aceptaba la obra de su Hijo levantándolo corporalmente de entre los muertos.

9. La ascensión de Cristo

Creemos que el Hijo de Dios ascendió a la diestra del Padre y está sentado en su trono de gloria, donde intercede por su pueblo y gobierna sobre todas las cosas para su bien.

10. La gracia irresistible

Creemos que Dios el Hijo ha derramado el Espíritu Santo para obrar junto a la Palabra predicada. El Espíritu de Dios regenera a las personas pecadoras elegidas y las atrae irresistiblemente a la fe en Cristo el Salvador.

11. La justificación

Creemos que las personas elegidas, llamadas por gracia, son justificadas delante de Dios por la justicia imputada en Jesucristo, y que es recibida sólo por la fe en dicha obra.

12. La perseverancia

Creemos que todas aquellas personas que son regeneradas, llamadas y justificadas perseverarán en la santidad, y nunca se apartarán definitivamente.

13. El evangelismo

Creemos que el llamado de cada iglesia local es participar en el cumplimiento de la Gran Comisión haciendo discípulos en todas las naciones, bautizándoles en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo; y enseñándoles a obedecer todo lo que Cristo nos ha mandado.

14. La iglesia

Creemos que la iglesia local está bajo la autoridad de Cristo. Sin embargo, Él ha designado a determinados hombres para que sean pastores y cuiden de su Cuerpo. Los diáconos también sirven a Cristo como sus ministros en misericordia. Además, la comunión de los santos requiere el reconocimiento y la hermandad con otras iglesias evangélicas locales.

15. Las ordenanzas de la iglesia

Creemos en el bautismo por inmersión y en la Cena del Señor como ordenanzas del Evangelio en las que sólo pueden participar los creyentes regenerados.

16. Los últimos días

Creemos que el Señor Jesucristo vendrá otra vez para resucitar a los muertos corporalmente, a justos e injustos, y que los justos disfrutarán la vida eterna mientras que los declarados injustos soportarán el castigo eterno.